Muy buenos días a todos y todas. Es cierto el dichoso dicho ese que dice que el tiempo es oro que para eso yo soy orero y sé un montón de dicho mineral precioso, y digo lo de precioso porque eso es lo que pensaba mi abuelita materna de mí, así que voy a ser breve (a los hijos a los hijos que las hijas ya se han ido o dicho en materia más hortera, a la huerta de la esquina me refiero, a los higos a los higos que las brevas ya se han ido y por eso voy a ser breve), conciso (que es una manera de decir que vamos a ser algo así como conclusivos pero sin conclusión alguna posible) y directo (pues como ya todos saben el chocolate Nestlé sale de la fárica directo al corazón y eso es lo que aprendí de niño y me sirvió para siempre para poder ligar más tiempo con la mejor y con el menor costo posible) que esto de ligar con la chavala más guapa de todas también es cosa de hombres como el coñac 501 y esto, perdonen todos ustedes, pero se me está yendo el santo al cielo y lo que quería decir es que es cosa de hombres de los de afeitarse con máquinas de Padilla y miren ustedes que pesadilla que se está poniendo la que no es nada guapa que ya se me enfada de nuevo cada vez que me recuerda, y espero que no me recuerde porque es muy pesado recordarme a mí ya que soy pesado y medio... y bueno pues quería decir, ahora que se me ha regresado el santo del cielo, que esto de ligar más tiempo con la mejor posible es cosa de economía y por eso el costo debe ser menor de lo que en principio se supone y es que muchos suponen muchas cosas que no son ciertas y otros muchos no suponen cosas que, ya ven ustedes por donde, resultan ser verdad.
Como es necesario economizar, lo primero que debes hacer es intentar darle un sablazo de 500 euros a tu hermano el mayor pero, claró está, tu hermano mayor, que te ha visto pasear por la calle Mayor con ella, está muy cabreado contigo y no te presta ni un real; además la del estanco no te fía nada de nada y entonces no queda más remedio que ir a papá que se hace el despistado y no te hace ni caso y entonces no queda más remedio que ir a mamá que está más enfadada, todavía, que tu hermano mayor porque éste es su preferido y ya no te dirige la palabra a ti porque le has quitado la chavala más guapa de todas y la mejor además por añadidura y añadan todos ustedes lo que quieran porque para eso estamos aquí en la Tierra y entonces no queda más remedio que ir a la abuelita la cual, como sabe que tú vales más que las pesetas -que es un dicho muy madrileño y todo está sucediendo en Madrid porque ya se sabe lo de Madrid... Madrid... Madrid... en México se piensa mucho en ti... y ¡hala Madrid! ¡hala Madrid! ¡a luchar en buena lid caballero del honor! o ¡Atleti...Atleti... Atlético de Madrid! porque da lo mismo ser tijuanero, merengue o colchonero ya que el caso es tener un poco de dinero... pues eso... que a la abuelita le caes mucho más simpático que el cabreado de tu hermano mayor que siempre está con humos de perro -perdón quise decir humor de perros- y te acaba de apartar la palabra para siempre y no te piensa hablar más, por haberle quitado tú a la chavala más guapa de todas exactamente -porque para eso él usa reloj de Duralex tipo porcelana tirando a Ceplástica y de la marca O mega o no mega que si mega me gano algo y si no mega no me gano nada- durante veintisiete millones quinientas mil horas más doscientos millones trescientos mil minutos y cien millones cuatrocientos mil segundos (lo cual te lo da a conocer a través de los dos hermanos pequeños porque para eso son correveidiles para decirte que no te va a hablar más) lo cual es un verdadro récord Guinnes y a ver si dejas de enrollarte tanto porque la abuela enseguida te regala los 500 euros. Así que continuaré un poco más tarde porque tengo que desayunar ya que pensando en la chavala que tengo a mi lado se me despierta la gazuza y con gazuza es mejor comer y callar... comer y callar... y comer y callar... hasta que acabe de manducar.
Ya me he bebido el café más rápido que los jamelgos de la mancha en la espalda pero no sé si existe esa clase de jamelgos aunque conozco a más de uno con dos patas en vez de cuatro y continúo. El primer problema que debes soslayar y es bueno decir soslayar en vez de salvar porque salvar sólo lo puede hacer Dios -con perdón de los muy religisos o muy religiosas que no se lo acaban nunca de creer- es lo del fumeque al estilo Palomeque, ¡qué... qué... qué...!, que es un sastre que está muy de moda. Pero mira que fácil se pone ahora la cuestión porque a los quinientos euros que te ha regalado la abuelita súmale otro billete de a cien que te ha soltado mamá por debajo de la mesa -como se hace en Ecuador para que te den enseguida los papeles y no te hagan ir de ventanilla en ventanilla todo el santo día y perdonen pero se me está yendo otra vez el santo al cielo y es mejor volver otra vez a la Tierra- para que no se entere tu hermano mayor porque es el preferido de ella pero resulta que tú le caes mejor en el fondo del mar proque ya se sabe lo de dónde están las llaves matarile rile rile dónde están las llaves matarile rile ron en el fondo del mar matarile rile rile en el fondo del mar matarile rile ron... y bueno... a todo eso le sumas los cincuenta céntimos que te ha regalado papá para que le regales un chicle de fresa a la chavala más guapa de todas y que resulta que está más buena que la fresa y el fresón juntos y es más buena que un pedazo de pan candeal y ya se está caldeando el ambiente y ya, sumando todo, tienes un total de seicientos euros con cincuenta céntimos y la puedes invitar a una comida por todo lo alto y todo lo bajo, para tener de todo un poco, en la Casa Vasca y ¡Atleeeeeeetiiiiii,. Atleeeeetiiiiii, Atlético de Bilbao! y a unos vinos en una tasca flamenca de Madrid -viva Sevilla y olé malagueña salerosa- y te sobra para el fumeque -que es muy buen sistema para hacer como que fumas pero sin fumar- mas es muy necesario, muy útil y muy provechoso, mi fiel amigo Sancho Panza como le dijo Don Qujote un día a su escudero y Escudero jugó con los de los colchones un día que era muy pequeño y tenía ganas de darle al balón- que ella te invite antes a castañas asadas pero mira bien que no sean castañas pilongas porque las castañas pilongas te hacen mal de tripas y te producen el mal de diarrea y arrea que se nos va haciendo tarde y a ver si consigo para una cocacola ansí -en las aldeas madrileñas se dice ansí en vez de así- que corto de nuevo el rollo y sigo dentro de un rato.
Escritores_en_libertad
lunes 30 de enero de 2012
Érase que se era... (Cuento Infantil) EN FASE DE CREACIÓN.
LO ESCRIBO MAÑANA. BUENAS NOCHES A TODOS Y TODAS.
Ya no canta el gallito (Poesía Infantil)
Ya no canta el gallito
de su plumaje dorado
porque le falta comida
porque se la han quitado.
Ya no canta el gallito
de su plumaje dorado.
La Luna está creciendo.
El Sol está enfadado.
Y el gallito ya no canta
pues ya no está alimentado.
Las estrellas, en el cielo,
al corral están mirando
y una paloma blanca
al alba se va volando.
Ya no canta el gallito
de su plumaje dorado
porque se quedó sin voz
de tanto que se ha asustado.
Al pobre gallito lindo
se le ve desmejorado.
¿Será que se le ha perdido
el kikirikí en algún lado?
Ya no canta el gallito
de su plumaje dorado.
(Homenaje a Gloria Fuertes).
de su plumaje dorado
porque le falta comida
porque se la han quitado.
Ya no canta el gallito
de su plumaje dorado.
La Luna está creciendo.
El Sol está enfadado.
Y el gallito ya no canta
pues ya no está alimentado.
Las estrellas, en el cielo,
al corral están mirando
y una paloma blanca
al alba se va volando.
Ya no canta el gallito
de su plumaje dorado
porque se quedó sin voz
de tanto que se ha asustado.
Al pobre gallito lindo
se le ve desmejorado.
¿Será que se le ha perdido
el kikirikí en algún lado?
Ya no canta el gallito
de su plumaje dorado.
(Homenaje a Gloria Fuertes).
Pasé del alba a la noche (Poesía)
Pasé del alba a la noche
en un suspiro fugaz
sin darme apenas cuenta
de la ajena realidad.
Y ahora, en la oscura sombra,
me comienzo a preguntar...
¿Quiénes son los que nacieron?
¿Quiénes murieron no más?
¿Quiénes son los que mintieron?
¿Quiénes dijeron la verdad?
¿Quiénes son los que sufrieron
en su duro caminar?
¿Quiénes son los que sintieron
una alegría sin par?
¿Cuántos guardaron silencio?
¿Cuántos prefirieron hablar?
¿Cuántos son los que vencieron?
¿Cuántos no vencen jamás?
¿Cuántas aves hubo en el cielo?
¿Cuántos barcos hubo en el mar?
En la tierra ¿cuántos fueron
los que supieron amar?
Y enciende su luz un lucero
que se hace Eternidad...
en un suspiro fugaz
sin darme apenas cuenta
de la ajena realidad.
Y ahora, en la oscura sombra,
me comienzo a preguntar...
¿Quiénes son los que nacieron?
¿Quiénes murieron no más?
¿Quiénes son los que mintieron?
¿Quiénes dijeron la verdad?
¿Quiénes son los que sufrieron
en su duro caminar?
¿Quiénes son los que sintieron
una alegría sin par?
¿Cuántos guardaron silencio?
¿Cuántos prefirieron hablar?
¿Cuántos son los que vencieron?
¿Cuántos no vencen jamás?
¿Cuántas aves hubo en el cielo?
¿Cuántos barcos hubo en el mar?
En la tierra ¿cuántos fueron
los que supieron amar?
Y enciende su luz un lucero
que se hace Eternidad...
Club Deportivo Español de Quito (Diario)
Recuerdo que durante la década de los 90 del ya desaparecido Siglo XX de la Humanidad entera, acudí como invitado por dos veces al Club Deportivo Español de Quito gracias a mi excelente amigo, y mejor persona, Emilio. Recuerdo aquellas dos veces: la primera me sirvió para presentar a todos los allí reunidos, que me miraban de reojo, de soslayo o como diciendo de dónde habrá salido éste, mis credenciales (¡estas son mis credenciales de buen español, señores!) y la segunda para retirar, ante el asombro de todos los allí reunidos, que me miraban de reojo, de soslayo o como diciendo de dónde habrá salido éste, mis credenciales (¡me voy con mis credenciales de buen español, señores!).
Recuerdo que, en ambas ocasiones, en la primera con mi Princesa y en la segunda me parece que también, pero siempre con mi Princesa dentro de mi corazón, comimos a lo grande gracias a la generosidad de mi excelente amigo y mejor persona, Emilio. En la segunda ocasión hasta pude jugar al tenis con los excelentes tenistas españoles allí reunidos pero ya avisé, y el que avisa no es traidor, que llevaba ya muchos años sin jugar tenis (en Ecuador se dice jugar tenis en lugar de jugar al tenis como se debe decir si empleamos bien la lengua española y de eso yo sé un mogollón) y que, por aquel entonces de la ya desaparecida década de los 90 del pasado Siglo XX, yo sólo me dedicaba a jugar fútbol (aunque se debe de decir jugar al fútbol) y a correr la Quito-Últimas Noticias, en cuya carrera de 15 kilómetros y algún que otro metro de más (y no estoy hablando del futuro metro de Quito sino del metraje de la carrera) participé durante 3 años seguidos y llegué a la meta (tengo pruebas palpables y ciertas de ello porque todavía conservo en España los tres dorsales que llevé, los tres certificados que demuestran que terminé la carrera y hasta el recorte de periódico en que sale la entrevista que tuvo el favor de hacerme un colega periodista quiteño para demostrar que no miento).
Pues bien, volviendo a eso del tenis en el Club Deportivo Español de Quito pues nada... que no tenía yo ganas de jugar al tenis (Emilio tuvo la gentileza de prestarme una de sus raquetas) pero recuerdo que dejé bien claro, en una devolución con la izquierda, cruzada, que pasó casi rozando la red y fue un tanto que todos aplaudieron por lo bien ejecutado que estuvo (y que me ejecuten si estoy mintiendo) para dejar bien en claro que si me hubiese dedicado al tenis hubiese llegado a ser un gran jugador, por ejemplo parecido a Emilio (y ahora no me refiero a mi amigo y mejor persona Emilio Torres que sí lo es, sino al famoso Emilio Sánchez Vicario). Después me marché saludando a quienes quisieron saludarme.
Años después he pensado más de una vez que si hubiésemos estado de verdad unidos todos los residentes españoles en Ecuador, en aquellos ya desaparecidos años 90 del Siglo XX, podríamos haber formado un sensacional equipo de fútbol de fútbol 11 amateur que hubiésemos llamdo Unión Española de haber estado de verdad unidos, y haber sido capaces de ganar algún torneo de barriales o, pensando todavía con más altas miras (¡y qué lindo queda escribir eso de altas miras!) si hubiésemos estado bien unidos y bien avenidos, los españoles residentes en Ecuador por aquellas fechas, hasta podríamos haber compuesto un sensacional equipo de fútbol 11 profesional llamado Unión Española de haber estado de verdad unidos, que hasta hubiésemos llegado a jugar en Primera División, haber ganado alguna vez que otra la Liga Ecuatoriana y hasta posiblemente haber jugado la Copa Libertadores y, ¡por qué no pues otras cosas más difíciles han sucedido y suceden en el fútbol profesional de 11 !, haber ganado alguna de ellas.
Pero, en fin, y con esto acabo mi recuerdo de aquellos sucesos, dejándome de soñar "cosas que pudieron haber sido y no fueron" (como había yo leído, cuando era soltero, en un libro comprado al anciano poeta madrileño llamado Beraluís De la Peña) por culpa de no haber estado bien unidos los españoles residentes por aquellas fechas en Ecuador, pues nada. ¡Que no pude jugar al fútbol de 11 en el Club Deportivo Español de Quito porque, a lo peor, es que soy español pero no soy catalán!; aunque en Cataluña tengo mucha lejana familia y siempre que he estado allí jamás he tenido problema alguno aunque alguno mal pensado no se lo crea!.
Recuerdo que, en ambas ocasiones, en la primera con mi Princesa y en la segunda me parece que también, pero siempre con mi Princesa dentro de mi corazón, comimos a lo grande gracias a la generosidad de mi excelente amigo y mejor persona, Emilio. En la segunda ocasión hasta pude jugar al tenis con los excelentes tenistas españoles allí reunidos pero ya avisé, y el que avisa no es traidor, que llevaba ya muchos años sin jugar tenis (en Ecuador se dice jugar tenis en lugar de jugar al tenis como se debe decir si empleamos bien la lengua española y de eso yo sé un mogollón) y que, por aquel entonces de la ya desaparecida década de los 90 del pasado Siglo XX, yo sólo me dedicaba a jugar fútbol (aunque se debe de decir jugar al fútbol) y a correr la Quito-Últimas Noticias, en cuya carrera de 15 kilómetros y algún que otro metro de más (y no estoy hablando del futuro metro de Quito sino del metraje de la carrera) participé durante 3 años seguidos y llegué a la meta (tengo pruebas palpables y ciertas de ello porque todavía conservo en España los tres dorsales que llevé, los tres certificados que demuestran que terminé la carrera y hasta el recorte de periódico en que sale la entrevista que tuvo el favor de hacerme un colega periodista quiteño para demostrar que no miento).
Pues bien, volviendo a eso del tenis en el Club Deportivo Español de Quito pues nada... que no tenía yo ganas de jugar al tenis (Emilio tuvo la gentileza de prestarme una de sus raquetas) pero recuerdo que dejé bien claro, en una devolución con la izquierda, cruzada, que pasó casi rozando la red y fue un tanto que todos aplaudieron por lo bien ejecutado que estuvo (y que me ejecuten si estoy mintiendo) para dejar bien en claro que si me hubiese dedicado al tenis hubiese llegado a ser un gran jugador, por ejemplo parecido a Emilio (y ahora no me refiero a mi amigo y mejor persona Emilio Torres que sí lo es, sino al famoso Emilio Sánchez Vicario). Después me marché saludando a quienes quisieron saludarme.
Años después he pensado más de una vez que si hubiésemos estado de verdad unidos todos los residentes españoles en Ecuador, en aquellos ya desaparecidos años 90 del Siglo XX, podríamos haber formado un sensacional equipo de fútbol de fútbol 11 amateur que hubiésemos llamdo Unión Española de haber estado de verdad unidos, y haber sido capaces de ganar algún torneo de barriales o, pensando todavía con más altas miras (¡y qué lindo queda escribir eso de altas miras!) si hubiésemos estado bien unidos y bien avenidos, los españoles residentes en Ecuador por aquellas fechas, hasta podríamos haber compuesto un sensacional equipo de fútbol 11 profesional llamado Unión Española de haber estado de verdad unidos, que hasta hubiésemos llegado a jugar en Primera División, haber ganado alguna vez que otra la Liga Ecuatoriana y hasta posiblemente haber jugado la Copa Libertadores y, ¡por qué no pues otras cosas más difíciles han sucedido y suceden en el fútbol profesional de 11 !, haber ganado alguna de ellas.
Pero, en fin, y con esto acabo mi recuerdo de aquellos sucesos, dejándome de soñar "cosas que pudieron haber sido y no fueron" (como había yo leído, cuando era soltero, en un libro comprado al anciano poeta madrileño llamado Beraluís De la Peña) por culpa de no haber estado bien unidos los españoles residentes por aquellas fechas en Ecuador, pues nada. ¡Que no pude jugar al fútbol de 11 en el Club Deportivo Español de Quito porque, a lo peor, es que soy español pero no soy catalán!; aunque en Cataluña tengo mucha lejana familia y siempre que he estado allí jamás he tenido problema alguno aunque alguno mal pensado no se lo crea!.
Centro Español de Quito (Diario).
Transcribo textualmente: "El Directorio del Centro Español de Quito se complace en invitar al Sr. Don José Orero y Sra. a la cena que ofrecerá el Excmo. Señor D. Juan María Alzina de Aguilar, Embajador de España, a la colonia española radicada en Quito, con ocasión de las festividades Navideñas y Año Nuevo. 15 de diciembre de 2005 a las 20h00. Ingeniero Luciano de Otero Presidente. Vancouver 333 e Italia, teléfono 323-8917 / 223-4322".
Liliana no pudo acudir porque estaba en otra gestión importante; así que acudí yo en representación de toda la familia y, mira por dónde, coincidí y me encontré personalmente con Emilio y Soraya. En la mesa, mientras comíamos la consabida paella española, se me dijo algo algo así como "tu amigo Zapatero no está haciendo bien las cosas", a lo cual creo que respondí, y no me equivoco, con lo de "yo no soy amigo personal de Zapatero".
Después vinieron los postres, el brindar con buen vino de cava y alguna que otra conversación más con alguno de los personajes y personalidades allí reunidas; entre ellos el propietario de la Librería Española y el propietario de El Español. Y entre españoles anduvo todo el asunto. Por supuesto que no faltó el café mientras yo pensaba: "Ojalá que llueva café esta noche" y otros pensamientos más o menos célebres a la par que me embuchaba alguna que otra empanadilla comestible y no mental como alguien podría estar pensando.
Y es que entre pensadores españoles todo puede suceder; hasta incluso que estemos totalmente de acuerdo a pesar de nuestras distintas y a veces opuestas opiniones; porque ya se sabe el dicho tan famoso de "España y yo somos así, señora"; que me parece que se le atribuye al escritor falangista Eduardo Marquina pero que yo no sé precisamente de la Falange nada más que en cada mano (izquierda y derecha ambas) todos los seres humanos que no hemos perdido alguna de ella, tenemos 5 falanges en cada una.
Por cierto, recuerdo que aquella noche se me invitó a otra reunión para celebrar cualquier otra cuestión pendiente como, por ejemplo, que ya estábamos admitidos en el Centro Español todos los españoles residentes por aquel entonces en Ecuador sin tener en cuenta si éramos ricos o pobres o ninguna de ambas cosas sino todo lo contrario y que por eso ya no costaba ni un solo dólar poder entrar a formar parte como miembro de dicho Centro para paliar así lo que antes se había hecho mal. Dí las gracias pero informé que ya era muy tarde y tenìa que irme a casa porque pocos días después regresaba a España y que muchas gracias por todo pero que, de todas maneras, no estaba dispuesto a pagar ni un sólo dólar para ser miembro del Centro Español de Quito... y por eso ya no me importaba que fuese gratis. Pero todo ello con buenas palabras y educadas maneras. ¡Faltaría más!. Expresión fina y culta aprendida de mi abuela materna en mi más remota infancia.
Liliana no pudo acudir porque estaba en otra gestión importante; así que acudí yo en representación de toda la familia y, mira por dónde, coincidí y me encontré personalmente con Emilio y Soraya. En la mesa, mientras comíamos la consabida paella española, se me dijo algo algo así como "tu amigo Zapatero no está haciendo bien las cosas", a lo cual creo que respondí, y no me equivoco, con lo de "yo no soy amigo personal de Zapatero".
Después vinieron los postres, el brindar con buen vino de cava y alguna que otra conversación más con alguno de los personajes y personalidades allí reunidas; entre ellos el propietario de la Librería Española y el propietario de El Español. Y entre españoles anduvo todo el asunto. Por supuesto que no faltó el café mientras yo pensaba: "Ojalá que llueva café esta noche" y otros pensamientos más o menos célebres a la par que me embuchaba alguna que otra empanadilla comestible y no mental como alguien podría estar pensando.
Y es que entre pensadores españoles todo puede suceder; hasta incluso que estemos totalmente de acuerdo a pesar de nuestras distintas y a veces opuestas opiniones; porque ya se sabe el dicho tan famoso de "España y yo somos así, señora"; que me parece que se le atribuye al escritor falangista Eduardo Marquina pero que yo no sé precisamente de la Falange nada más que en cada mano (izquierda y derecha ambas) todos los seres humanos que no hemos perdido alguna de ella, tenemos 5 falanges en cada una.
Por cierto, recuerdo que aquella noche se me invitó a otra reunión para celebrar cualquier otra cuestión pendiente como, por ejemplo, que ya estábamos admitidos en el Centro Español todos los españoles residentes por aquel entonces en Ecuador sin tener en cuenta si éramos ricos o pobres o ninguna de ambas cosas sino todo lo contrario y que por eso ya no costaba ni un solo dólar poder entrar a formar parte como miembro de dicho Centro para paliar así lo que antes se había hecho mal. Dí las gracias pero informé que ya era muy tarde y tenìa que irme a casa porque pocos días después regresaba a España y que muchas gracias por todo pero que, de todas maneras, no estaba dispuesto a pagar ni un sólo dólar para ser miembro del Centro Español de Quito... y por eso ya no me importaba que fuese gratis. Pero todo ello con buenas palabras y educadas maneras. ¡Faltaría más!. Expresión fina y culta aprendida de mi abuela materna en mi más remota infancia.
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